domingo, 29 de agosto de 2021

Yo perdí las manos en los márgenes (manos)

 Así es tu corazón.

¿Podrá dibujarse la ironía?
¿y saber acentuar para efectuar los latidos?

¿y perder una parte del cuerpo, 
del tiempo en el trazo?

domingo, 15 de agosto de 2021

miércoles, 11 de agosto de 2021

 Tu libro se llama Marx y los griegos

El silbar del mío viento

Me gustas, vientito,
me gustas, me pones
extranjera.
Me gustas, vientito,
mientras cruzas bajo,
encima, dentro, silbando,
en mí entras y saludas
las hendiduras
de mi pecho. Me gustas. Me traes
un paisaje a oscuras que cruzo
y chirrío con la bicicleta; entras
vientito por la luz. 
Diré que me llevas y me traes 
buenos aires a sacar. 

(...)
silencio/
intermedio:
 
¿a quién, cruzando la
 
frontera, nos toca,
 
vientito, citar?
 
Saludemos, sí,
al cid campeador:
él cabalga y, ahora,
vientito te cabalga.
Olvidemos, sí,
lo complejo
del pronombre:
mí cantar tú cantar
no
es el mismo;
no
decimos nada.
 
Me abandonas,
vientito, y retornan buenos aires
terminaciones de silencio
van buscándonos,
pero vuelves: se nota
que me repites, es decir:
mí ola y tú viento:
me gustas.
Yo el río, vientito, de la plata
puedo solo darte -chirrío-
y a cuenta gotas,
ya que me pones
extranjera.
Mientras, con braceo cavo
mi pecho, trae, vientito bravo,
lo que quieras a mi boca, a mis poros
sin constelar; al participio,
que pretende salvarnos
del inicio, vientito, del inicio
de este poema 
nos exhala. 

Me gustas, te dije, 
vientito, me enumeras:
qué sigue,
            qué sigues,
                             ¿sigo?
 
Es así, vientito, si no te chasqueo la q querida
q oclusiva
labiovelar sorda,
(¡vela mi dorso, barréname, vientito
q mí ola y q tú viento!)
q q aletarga...
Si no te q al medio el silbido, 
tengo q escribir
lo q digo.

¿Sigo?