jueves, 27 de marzo de 2025

 Quiero hacer de mi memoria

una casa sin palabras

un laberinto salvaje

para animales domésticos.

Quiero en rincones

bañados de placer

de miríadas de fuga

verlos esperar

ese instante

pulsando  

gastando

el torbellino

de una luz

hasta que el misterio

se apague.

jueves, 27 de febrero de 2025

 Cuando estén solos

vendrá la noche.

Pero antes sonará la agonía

de esos pájaros que quedaron en el nido.

Hambrientos y desnudos van a ver

que tienen ojos

y se afilan con el sonido

de sus gritos.

    No es un secreto: 

temen

que llegue el mañana.

Pero antes

que ese frío

llegan sus padres.

No los ven, y así se vuelven

inseparables de la oscuridad.

 

    Espero

que cuando estén solos sientan

que cada vez más

caminan sobre un río

y que la tierra verdea, imitando a su espejo

el cielo.

    Secretamente espero

ser uno de ellos.

Pero la espera es olvidar

que hay animales

que vienen, vuelven y siempre nos ven

armando con el cuerpo el paisaje

mientras nuestros tontos ojos

acarician montañas de pura melodía;

 

ruinas preciosas y valiosas

descubiertas por la sangre.

 

Espero que ellos me recuerden

y que cuando estén solos

si arrancan las flores sepan

que son palabras.

sábado, 16 de abril de 2022

canto duro

 

Dos tipos se atacaban en una esquina del cuarto que, recién podía notarlo, por un choque de luces (una interior y una exterior), era grande. Una pequeña fisura, una latencia seca distorsionaba los movimientos, los pares de manos clavadas con uñas en la espalda contraria; los pies retorcidos, abiertos como rotos; la pierna de uno dando un rodeo esclerótico sobre el otro para volcarlo; la mandíbula de éste como punto de sostén, royéndole el cuello, las orejas, los pómulos; el calor que se formaba entre ellos y nosotros, vibrantes. Brotaba sangre y caía sobre sus ropas, que de tanto uso no sólo daban la sensación de mímesis, de un solo cuerpo raramente espejado, sino que parecían piel sobreexpuesta a la oscuridad.                                                               El que roía parecía ladrar algo que no alcanzaba a ser palabras pero que del aturdimiento agudo y estruendoso hacía una sintaxis. El otro, con carne viva del rostro visible, glosaba a los gritos, hablaba con un muerto. De pronto pareció desmayarse, su sangre empezó a correr más fina por los labios y el cuello del otro. La latencia dio un último coletazo, una débil gravedad que desaliñó las luces que se chocaban (empecé a sentir frío, como de luz, mientras me preguntaba si los desmayados respiraban), y desapareció con el tiempo equilibrado de nuevo.                              Mis piernas se encadenaron al ritmo que me impulsaba Miguel, que corría hacia afuera, que corría hacia nosotros

que caía como el sol al bies, falseando.

viernes, 18 de marzo de 2022

Un destino

 Ella dice no sé si solté o voy a soltar

un millón de semillas para hacer un camino

Digo un millón de piedras

Dice un millón de semillas

Ella dice como si estuviera esperando

un montón de tiempo ignorado:

no sé si solté o voy a soltar

Y palpa


                                                                                                 pastores, ebanistas, o deseosos
                                                                                                 Philip Larkin       

miércoles, 9 de marzo de 2022

poesía completa de ronaldo nazário

 Saudade não há

não fez lugar

na sua boca, oh

seu lugar

(o lugar da sombra)

é o frio

ou é a emoção?


Cierra el rezo (sin rap) - Caetano Veloso

Vela lleva flecha tiesa

rema en la marea

rima, mira, la terza llega


y cierra el rezo.

"Cierra el rezo, mi amor"

canta la pagoda de nuestro ser


que podemos entre dolor y placer

pagar para ver lo que puede y lo que no puede ser.

La pureza de este amor


espeja espejos por el carnaval

y cada caraicuerpo es desigual

sabe qué está bien y qué mal.


El suelo es cielo

y es suyo y mío.

Y soy quien no


muere nunca.