Cuando estén solos
vendrá la noche.
Pero antes sonará la agonía
de esos pájaros que quedaron en el nido.
Hambrientos y desnudos van a ver
que tienen ojos
y se afilan con el sonido
de sus gritos.
No es un secreto:
temen
que llegue el mañana.
Pero antes
que ese frío
llegan sus padres.
No los ven, y así se vuelven
inseparables de la oscuridad.
Espero
que cuando estén solos sientan
que cada vez más
caminan sobre un río
y que la tierra verdea, imitando a su espejo
el cielo.
Secretamente espero
ser uno de ellos.
Pero la espera es olvidar
que hay animales
que vienen, vuelven y siempre nos ven
armando con el cuerpo el paisaje
mientras nuestros tontos ojos
acarician montañas de pura melodía;
ruinas preciosas y valiosas
descubiertas por la sangre.
Espero que ellos me recuerden
y que cuando estén solos
si arrancan las flores sepan
que son palabras.
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